Tuesday, July 07, 2009
Blasfemoterapia

El hombrecillo de la foto dice llamarse Pablo Díaz-Reixa. Se presume un músico de profesión, pero en realidad es un arrogante por convicción. Entre las múltiples desgracias de su personalidad destacan un ego inversamente proporcional a su estatura, un carácter de los mil demonios y una asombrosa capacidad para hacer berrinches de niño chillón cuando algo en el escenario no le parece.

Este español ha saltado a la fama por su destacada capacidad para meterse en problemas y por ser un hombre renuente a toda clase de autocrítica respecto a su conducta sobre el escenario.

Afortunadamente para él, hace música deslumbrante, fresca y que explora territorios poco convencionales valiéndose de acentos rítmicos y cadencias orgánicas como las que aparecen en "Alegranza", su trabajo más logrado a la fecha.

Solo el tiempo dirá si el talento musical de "El Guincho" (vaya, apelativo que vino a escoger el chaval) logran superar los pintorescos desplantes de su extraña personalidad.

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Wednesday, June 24, 2009
Top Ten Worst Cover songs.... ever!
Husmeando en el moribundo y abatido My Space me topé con un bulletin bastante simpático titulado: "Top Ten Worst Cover songs ever!"

Se trata de una compilación en la que el usuario "Class of 1984" reunió diez de los mayores crimenes al rock and roll perpetuados por estrellas Pop. A continuación reproduzco seis videos de su lista, más otros cuatro que considero igual de infames, o incluso peores.

1) Take that - "Smells like teen spirit"



Chale, ya no hay respeto. ¿Qué hace una Boy Band como Take That covereando a un grupo que detestaba todos y cada uno de los clichés que aparecen en este video? ¿Qué no saben que la superficialidad del pop, la pantomima de las presentaciones del Heavy Metal y la basura mediática del showbiz que aparecen aqui engendraron el odio que caracterisa la obra de Kurt Cobain?

¿A poco no da coraje?


2) G4 - "Creep"



Hay canciones cuyo contexto son todo. Y una vez que se saca de contexto una letra como la de "Creep", los resultados son desgarradores... pero al oido!

Si no han quitado este video al minuto 2, me temo que los daños a su cerebro son irreparables.

3) Hillary Duff - "My Generation"



A ver, Hillary Duff nació en 1987, ¿no? de modo que cuando llegó a la adolescencia ya había internet, juegos de video y celulares. ¿Alguien podría decirme que resentimiento existencial puede tener su generación como para profanar el clásico de The Who?


4) Celine Dion & Anastacia - "You shook me all night long"



Este es como ver a tus tias Celia y Anastacia haciendo el ridículo en tu fiesta de graduación.
Sin discusión: Esta "cosa" es uno de los más grandes crimenes en la historia del rock.



5) Jessica Simpson - "Take my breath away"




Jessica Simpson existe solo para comprobar que los fans del grupo Berlin, las fans de Tom Cruise y los seguidores de los vaqueros de Dallas pueden odiar la misma cosa... a ella!



6) Britney Spears - "(I can't get no) Satisfaction"



Britney ha cometido tantos crimenes en contra del rock que en lugar de condenarla todos deberíamos rezar por el perdón de su alma.


7) Duran Duran - "Fame"



Este es uno de los más grandes fiascos de Duran Duran. ¡Usurpar el legado de "El Camaleón" no es cualquier cosa señor Le Bon!


8) Avril Lavigne - "Knocking on heaven's door"



He aqui el golpe final de la "niña mala" al ya de por si manoseado clásico de Dylan.
¡No mamar! ¡Por lo menos la de Guns N' Roses tenía guitarras eléctricas poderosas!



9) Limp Biskit - "Faith"



Esta podría ser la venganza. Un grupo "rockero" -malísimo por cierto- destrozando un tema pop.
La verdad es que la canción es tan mala, que ni siquiera hacer papilla el tema de George Michael resulta un consuelo.



10) T.A.T.U- "How soon is now"



Si de por sí un grupo que salta a la fama ayudado por un cover no tiene futuro, cuando ese cover destroza con voz de ardilla las letras contundentes de Morrisey, el resultado no puede ser menos que insultante.

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Sunday, June 07, 2009
Por qué no fui a ver a Metallica



"¡Dios mío, en cuanto se nace, el tiempo se le echa encima a uno y ya no lo deja en paz a ninguna hora del día! Aún cuando muera tendré varios meses y varias semanas y días ".

Fernando Del Paso, "Palinuro de México".

No se puede esperar que quien que ha nacido en verano disfrute intensamente un día soleado. De igual forma, no espero que quienes han nacido en épocas de abundancia musical y conciertos frecuentes entiendan mi desición de no asistir al concierto de Metallica en función de atesorar en mi memoria la noche del año del 93, cuando con tan solo 16 años, asistí al tercero de los cinco conciertos que la banda ofreció en el mítico "Domo de Cobre" de la Ciudad de México.

Aquella noche fue monumental, una experiencia que solo quienes han visto a una banda de fama mundial en la cúspide de su carrera pueden entender. Quienes vivieron y padecieron los noventas saben que en esos días había muy pocos conciertos en la ciudad, de modo que cuando se anunciaba la llegada de una banda famosa, el suceso invariablemente venía acompañado de un ritual pintoresco: Primero, un torbellino de rumores rodeaba el anuncio oficial del concierto, la información fluía a cuenta gotas hasta que finalmente se confirmaba en la radio la fecha del show y, más importante aún, el día y la hora en que se liberaría la venta de los boletos.

En aquellos días había muy pocos centros TicketMaster en la ciudad, así que la única opción para evitar trasladarse hasta las taquillas de el Palacio era madrugar -literalmente- afuera de los centros comerciales. De esa forma conseguí mi boleto luego de dos intentos fallidos.
Recuerdo haberme formado en una fila de unas 50 personas que esperaban a las afueras del centro comercial plaza Lindavista a eso de las 6 de la mañana, una fila que horas más tarde, rebasaba las 200 personas, muchas de ellas sin ninguna opción de conseguir boleto.

Recuerdo haber salido del lugar casi 3 horas después con la infinita alegria de (por fin) tener mi boleto en la mano. Recuerdo también, como procuraba no ser demásiado ostentoso, pues en esos tiempos, tener un boleto de Metallica en la mano era algo así como portar un Rolex de oro en la muñeca.

Las semanas, los días y las horas pasaron muy lentamente hasta el día del concierto. Lo único que lamentaba era tener que ir solo pues ninguno de mis amigos de aquel entonces se animaba a ir a conciertos "tan rudos" en los que había portazos, llovían monedazos o cervezas y liquidos de dudosa procedencia sobre el público. La verdad es que al final, ir solo no fue un problema para mi pues la afinidad universal del rock me ha ayudo a iniciar la platica con el de al lado: : "¿Cuál quieres escuchar? ¿Esa en que disco viene? Si tocan "One" ya me puedo ir tranquilo".


Metallica, durante el tour del "Black Album" fue la banda más grande del planeta, la única capáz de agotar en cuestión de minutos 5 fechas seguidas en el Palacio de los Deportes y congregar a un número inédito de seguidores que vibraron con los primeros acordes de "Enter sadman", saltaron con "Battery" y "For whom the bells tolls" y lanzaron su puño al aire con "Creeping death" y "Master of Puppets".


Seguramente han sido la banda que ha provocado la mayor cantidad de personas afónicas en la historia de la Ciudad de México. Y es que cuando tocaron "Seek and Destroy", James retó al público: "I know you guys have wait a long time to see Metallic live in Mexico City, so this is your chance, give it to me, loudeeeer.... Searchiiiiing...." de modo que los mas de 10 mil melómanos que estuvimos ahí esa noche, aún con los pulmones agotados y la garganta reseca gritamos todavía más fuerte: "Seek and Destrooooooy!".



Ninguno de los 5 conciertos en México desentonó, y de hecho, fueron de una intensidad tan grande que se capturaron en audio y video en el box set "Live shit: binge & purge". Supongo que disfruté tanto ese concierto debido a que era alguien distinto en ese momento de mi vida. En 1993 vivía mi adolescencia intensamente, acababa de ser liberado de los uniformes escolares y por primera vez en mi vida descubría la enorme libertad de dejarse crecer el cabello.

Pedro Escobar, circa 1993

En mi casa encontré un santuario para exhaltar mi culto secreto por el Heavy Metal, las paredes de mi cuarto estaban tapizadas de posters, acetatos y afiches de Testament, Motley Crue, Guns N Roses y Metallica, grupos que sonaban en mi pequeña grabadora roja desde los cassettes que me traía de Tijuana mi tio Salvador, mi gran iniciador en el Metal y el Rock Progresivo.

Mi cuarto, las portadas de mis cuadernos y mi vestimenta hablaban un poco de la persona rebelde, "malota" y feliz que era yo en esos días, y que encontró en los integrantes de Metallica, la misma consistencia, intransigencia y actitud contestataria que yo sentía. Ser su fan implicaba el compromiso de portar la etiqueta rigurosa del rock: ropa de color negro, playeras de grupos de culto, dejarse crecer el cabello y cumplir con los requisitos tribales como aprenderse de memoria las canciones principales del "Ride the lighting", el "And Justice for all", el "Black Album" y, por supuesto, su obra maestra el "Master of Puppets".

El sentido de identidad de la tribu Metalera provocaba a la socialité un cierto temor de asistir a este tipo conciertos, no había en ese entonces fans "villamelones" que solo van a esos conciertos porque es el evento en el que "hay que estar". Para bien o para mal, en los noventas el público no era tan vario pinto, y estar rodeado de tantas personas tan similares a uno, fue una verdadera bendición.


Por desgracia, no se puede esperar que las personas y los grupos sean los mismos después de 16 años. La banda que tiró a guitarrazos la ciudad de México ha cometido tantos sacrilegios a la doctrina del Metal que a estas alturas es difícil respetarlos.

Afrentas tan infames como cortarse el cabello o hacer discos tan mediocres como el "Load" y el "Reload" no fueron tan graves como la traición que Metallica asestó a mi generación con el incidente "Napster". Aunque el asunto siempre fue una cuestión de dinero, los fans jamás entendimos como el baterista de tu banda favorita fue capáz de salir en los noticieros a decir que "te metería en prisión por descargar ilegalmente sus canciones"cuando el logo de su grupo tapizaba las paredes de tu cuarto.

Pero el metal tiene la infinita capacidad de rejuvenecer con varias transfusiones de sangre nueva. Al igual que Metallica, yo no soy la misma persona que los vio la última vez, me gustan cosas diferentes y quizás, de haber ido, no disfrutaría de igual forma el show.

Por fortuna, siempre habrá un chavo de 16 años con la energía, la vitalidad y el resentimiento necesario para hacer un buen headbanging y atesorar en su memoria un concierto, que quiza para mucha gente pueda parecer vanal y ordinario, pero que para él, marcará profundamente una de las páginas de su memoria.

La excelente reseña que ha escrito Mike Sandoval acerca de su experiencia en el concierto más reciente de Metallica confirma mi teoria de la inmortalidad del rock.

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Monday, May 25, 2009
Filosofía de restaurant
Don Asado Polanco, Mazaryk 101, Esq. Petrarca

Las voces que se escuchan al vuelo dan pie a anécdotas que pueden derivar en historias verdaderamente interesantes.

En el barrio de oficinas donde trabajo hay también, muchísimos restaurantes. Algunos son muy exclusivos y refinados, pero otros tantos ofrecen tarifas accesibles a cambio de un espacio limitado entre mesa y mesa. A pesar del ruido y la conglomeración de comensales, el restaurant uruguayo que frecuento ofrece una pizza a la leña lo suficientemente buena como para hacerme regresar alrededor de 4 veces al mes.

Hace unas semanas, mientras esperaba mi platillo en aquel lugar, una conversación proveniente de la mesa a mis espaldas llamó poderosamente mi atención. La voz de un hombre, al parecer acompañado de un par de compañeros de trabajo me hizo parar la oreja de manera morbosa:

- Pues yo lo único que he aprendido en este trabajo es que la única manera de lavar dinero sin que nadie se de cuenta es poniendo una tienda de antigüedades. Es que ponte a pensar, no hay manera de tazar el valor de un mueble viejo, el valor es totalmente subjetivo y no hay forma de rastrear o comprobar el origen de las piezas.

Su precio no se devalua ni está sujeto al tipo de cambio del dólar o del euro, todo lo contrario, por eso...
"

La mesa de mi lado izquierdo, compuesta por un trío de Argentinos entrados en años y vociferando sus planes para vacacionar en el cono sur me hizo perder el rastro de la mafiosa conversación que continuaba a mis espaldas.

Me quedé decepcionado, y un tanto impaciente por escribir la historia que de manera casual se prologaba ahí mismo... a tan solo unos choripanes y unos cortes de vacio de distancia.

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Wednesday, May 20, 2009
Calle 2, Lote 5, Manzana J

Ayer olvidé las llaves de mi departamento en el trabajo, asi que me vi en la necesidad de visitar la casa de mi abuela mientras esperaba que mi padre me trajera un duplicado que guarda en su casa.

Mi abuela vive en la misma casa en la que crecí cuando era niño, su casa se ubica en un vecindario popular construido hace más de 30 años con la promesa de tiempos de bonanza que nunca llegaron. Ahí, las casas son más grandes y las calles más anchas, rasgos que hablan de una época en la que la cantidad de terreno disponible era abundante.

Por desgracia, al paso de los años el vecindario se ha ido deteriorando, las calles ahora son oscuras y peligrosas y las casas lucen viejas y descuidadas. Viví los primeros 15 años de mi vida en la calle dos, lote 5, manzana j, un lugar que en otros tiempos estuvo lleno de niños jugando "encantados" o "stop" y de mamás platicando en la puerta de sus casas, pero que ahora solo esta lleno de coches en ambos lados de la calle y gente mayor viendo tv dentro de sus habitaciones.

Ayer, mientras caminaba por mi calle, me dediqué a mirar una por una las casas. Aunque no conozco a los vecinos actuales, todas las conozco por dentro. En la casa de la esquina vivían Arturo y Alfredo, dos hermanos con los que jugaba basketball, su madre era amiga de la mia, y en varias ocasiones entre con ella a esa casa y jugué en su enorme y descuidado patio mientras ellas tomaban café. La siguiente era un lugar que cambiaba de inquilinos constantemente, pero que en algún tiempo fue habitada por un maestro de Karate que reclutó a los niños locales para las improvisadas clases de defensa personal que daba en la cochera de la casa.

En la siguiente vivía Luis, el niño gordo y ríco de la calle. Era de los pocos que tenía cable, así que en su casa pude ver por primera vez MTV. Recuerdo bien que con el vía por primera vez dos videos que se me quedaron muy marcados: "Jeremy" de Pearl Jam y "Give it away" de los Red hot Chilli Peppers.

En la casa de al lado vivía Toño, recuerdo que en la sala tenía pegado un paisaje otoñal con arboles de Maple anaranjados impresos en un monumental papel tapíz. Me llamaba mucho la atención la imagen que siempre veía cuando jugabamos Maratón con sus padres y hermanos. Después estaba la casa de la señora Evelia y Don José, una casa con puerta de rejas y un patio descubierto al que muchas veces tuve que entrar sin permiso para sacar las pelotas que "volabamos" al jugar futbol.

Luego venía la casa de mi vecino Héctor, el más destacado en los deportes y uno de mis mejores amigos. Muchas veces me brincaba la barda para entrar a su casa por la azotea y jugar nintendo o escuchar discos de Sting. Adentro tenía un gran patio cubierto en el que escondimos el poste con señalizaciones de Pemex (si, esas que dicen no escabar, peligro de muerte) que nos robamos una noche para hacer nuestro propio tablero de basket justo entre el portón de su casa y el mio.

Llegué a la que en algún tiempo fue mi casa con estos recuerdos en la cabeza. Mi calle, la 2, persiste como un billete viejo que solo sirve para comprar recuerdos de cosas que fueron importantes, pero que ahora ya no existen.

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Sunday, May 17, 2009
Gracias por la táctica... y también por la estrategia

Mario Benedetti
(1920 - 2009)

Dicen que la poesía no es propiedad exclusiva de quien la escribe, sino de quien llega a necesitarla. En ese sentido, la obra del maestro Mario Benedetti forma parte de la vida de millones de hombres que como yo, nos hemos valido de sus versos para expresar sentimientos que somos incapaces de transmitir verbalmente.

Hoy ha muerto Mario Benedetti, pero su narrativa perdurará entre los hombres pues ella conjuga los sentimientos más conmovedores, la vitalidad más franca y las historias más pasionales que todo hombre, en algún momento de su vida, necesita experimentar.

Aunque tengo problemas para digerir la poesía, uno de mis tres poemas favoritos pertenece al maestro Benedetti. Se trata de "Táctica y estrategia", un sentimiento que muchos hemos vivido al creer (ingenuamente) que ese fenómeno complejo llamado amor, es algo que se puede controlar ejecutando un plan maestro.


TÁCTICA Y ESTRATEGIA

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.

Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.

Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.

Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos.

Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

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Monday, May 11, 2009
El Ocaso de los Idolos

La noche del sábado cerró lo que fue un día decididamente pinche para mi. El Necaxa, el equipo que tantas alegrías me dio durante la adolescencia, descendió a la primera división A del futbol mexicano.

"El Necaxa perdió la categoría". La frase favorita de los noticiarios del fin de semana resume de algún modo la colección de errores (y horrores) que sufrío el equipo desde hace seis años.

Desconozco a la oncena que la noche del sábado pisoteó ante el América el poco orgullo que le quedaba, el prestigio de más de 70 años de historia y el respeto de los escasos aficionados a los que traicionaron por ultima vez. ¡Vamos, es que ni siquiera sabiendo que anotando dos goles ante el equipo más odiado de México fueron capaces de sudar la camiseta o de entregar los pulmones para intentar marcar! El Necaxa que perdió el sábado en el Azteca NO es en ninguna forma el equipo que yo seguí por años.

¿Qué cuál fue el Necaxa que yo seguí? El Necaxa que yo conocí apareció en mi vida cuando tendría algo así como 12 años y mis tíos me llevaron al Azteca para ver un Cruz Azul - Necaxa. Ese día encontré la alienación inmediata con el equipo que lucía una delirante camiseta con grandes rayos en el pecho y dos más en las mangas. Para un niño como yo, seguidor de los comics de fantasía, el uniforme de los Rayos parecía más que una camiseta de futbol, un uniforme de superhéroe totalmente lúdico.

El equipo de mis amores en sus instalaciones de Cuautitlán izcalli (circa 1992)

Ese fue el inició de una afición que años más tarde me daría las primeras alegrías con las calificaciones a la liguilla concebidas por el aguerrido técnico Roberto Saporiti y sus delanteros Ivo Bassay, Alex Aguinaga y Ricardo Peláez.

En más de un sentido el equipo me dió pertenencia. Los campos de entrenamiento que por años ocupó el Necaxa se ubicaban en el municipio de Cuautitlan Izcalli, lugar al que años más tarde se mudó mi familia. Durante mi adolescencia el Necaxa fue el representante del lugar donde vivía, o al menos el equipo profesional que ahí entrenaba .

A mediados de los noventa vinieron los años de gloria y el regreso al uniforme rojiblanco. A esas alturas tenía la edad suficiente para darme cuenta que la vestimenta que me atrajo era francamente ridícula. Fueron los años en que el hijo pródigo regresó para tomar las riendas de la organización, Enrique Borja tuvo el enorme acierto de traer a Manuel Lapuente como director técnico para armar el equipo que fue, en honor a la verdad, una oncena invencible.


El goleador histórico de Necaxa, Ivo Bassay (circa 1995)

Nicolas Navarro, Abraham Nava, Efraín "Cuchillo" Herrera, Eduardo Vilches, Nacho Ambríz, Gerardo Esquivel, Octavio "Picas" Becerril, "Chema" Higareda, Alex Aguinaga, Alberto García Aspe, Ivo Bassay, Sergio Zárate, Luis Hernández y Ricardo Peláez son solo algunos de los nombres que recuerdo con admiración, respeto y ahora hasta con añoranza de aquel Necaxa que seguí a muerte durante años.

El ícono, Alex Aguinaga besando la copa del campeonato 95 - 96 (circa 1995)

3 títulos de liga ante Cruz Azul, Celaya y Guadalajara, además de memorables encuentros de liguilla acreditaron a mis rayos como el equipo de los noventa, un trabuco que incluso derrotó al Real Madrid en penales para arrebatarle el tercer lugar del mundial de clubes.

La primera mitad del nuevo siglo trajo cambios administrativos que dieron pauta a la debacle del club. Borja fue a buscar su propia conveniencia a Tigres y Lapuente a América, dejando la dirección deportiva en manos del nefasto Justino Compeán, (maquilador de la estrategia de llevarse al equipo a Aguascalientes) y la dirección técnica en el timorato Raúl Arias, hombre ultra defensivo que acabó con la dinámica del grupo y cuya renuncia al espectáculo y a los goles, terminó cobrándole la factura en el ultimo partido de los Rayos en primera división.

Desde hace cinco años, cuando se fueron del DF, comencé a ser un hincha en piloto automático. Los Rayos fueron durante muchos años la religión personal que un buen día se convirtió en un grotesco circo errante que, en busca de hacer mejores negocios, se mudó al siguiente pueblo para engañar nuevos. A su partida, los directivos vendieron los hermosos terrenos arbolados a una absurda compañía inmobiliaria que cubrió el cesped con cemento y levantó ahí cientos de horrendas casuchas con dimensiones propias para aves y no para personas.

"La sangre no se elige" sentenció el compañero de dolor Necaxista Juan Villoro en el diario Milenio. Pudiera ser que ante la ausencia de un equipo en primera división acudiera a mi alma mater para apoyar a los Pumas de la UNAM, pero eso sería traicionar mis propios principios, por lo que me temo que a partir de hoy, y hasta que el Necaxa no regrese a la primera división -lugar donde lo conocí-, en términos futbolísticos soy un hombre sin bandera.

Claro, eso solo cuando no juegue la selección nacional de México, otros que nunca me fallan... en eso de perder.

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posted by drneon at 8:43 AM | Permalink | 4 comments